Y Si Me Botan el Caso?

En el sistema de justicia norteamericano, el Estado, representado por la fiscalía, tiene que probar la culpabilidad del acusado. Lo contrario sería que el acusado, a través de su abogado, tuviera que probar su inocencia. Es por ello que rara vez un acusado toma el estrado para testificar a su favor. Es la fiscalía la que tiene que presentar la evidencia y los testigos para sustentar la acusación.

Cuando durante la preparación de un caso, en el período que va desde que se acusa formalmente al ciudadano al día del juicio, si la fiscal se convence de que la acusación no tiene pies ni cabeza y que el policía sencillamente se equivocó, la fiscal entra un Nolle Prosequi en el proceso. Esto significa que la fiscalía ni siquiera va a presentar el caso frente al juez.

Cuando el día del juicio no se presenta el policía que lo paró por manejar sin licencia, al fiscal no le queda más que declarar un Nolle Prosequi frente al juez; el caso se acabó. Si se trata de un caso de shoplifting, si no se presenta el representante del almacén a testificar en el jucio, Nolle Prosequi. Eso sí, si es en un caso lo suficientemente serio, el juez puede darle una prórroga al fiscal para que los testigos se presenten en la próxima fecha de corte. Y también en casos serios, la fiscalía tiene un plazo para volver a acusar al individuo y llevarlo otra vez a corte. Pero en casos sencillos tales como aquellos de tránsito, posesión de drogas, hurto, violencia física, entre otros, lo más probable es que una vez que la fiscalía declare Nolle Prosequi y el ya ex-acusado le agradezca al juez, se acabó el caso para siempre, el individuo es inocente frente a la ley.

A algunos lectores les habrá llamado la atención que en muchos casos en los que hay múltiples cargos contra el acusado, algunos terminen como Nolle Prosequi y otros terminen con una declaración de culpabilidad. Esto suele ser parte de las negociaciones entre fiscalía y abogado defensor para que el acusado se declare culpable de solo uno de los cargos, haciendo que los otros desaparezcan del caso. Otra posibilidad es que si el Gran Jurado no acusa formalmente al individuo del cargo más serio, éste será Nolle Prosequi y el caso seguirá en la corte del distrito, que decide casos menores.

Por todas estas razones, Nolle Prosequi es la frase más dulce que conozco en Latín. Me suena a inocencia, a final feliz, a simplificación del caso, a justicia. Quisiera pensar que todos quienes han recibido un Nolle Prosequi lo atesoran no como un golpe de suerte sino como una prueba más de que la complejidad del aparato de justicia apunta a que no se castigue a los inocentes, así sea que muchas veces le regale un pase libre a algunos culpables.